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El Perdón


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Escrito por: Emil Pacheco

perdonEl Perdón es un tema delicado, del que hemos oído por siglos, y que ha sido difundido por muchas religiones.

Etimológicamente la palabra PERDON se compone del prefijo PER que indica TODO o TOTAL, y de la palabra DON o regalo, por lo que PERDON significa regalo total o regalo completo.

Más allá de significado etimológico, me interesa hablar de lo que significa el Perdón como proceso personal de liberación para quien perdona.

Muchos de nosotros tememos perdonar porque no queremos que nos tomen por tontos y confiados o por personas débiles que son demasiado tolerantes, o que carecemos de personalidad.

Algunos dicen:“perdono pero no olvido”, y esto es totalmente válido, para perdonar tú no tienes que provocarte una amnesia selectiva en la que bloqueas el recuerdo de un evento en especial, lo que hay que superar son las emociones que se mueven con ese recuerdo, lo que el perdón hace, es que superes el rencor.

Otros dicen: “que te perdone DIOS, yo no”, esta podría ser una manera de huir de la decisión y del compromiso de transitar por el proceso de cambio y de limpieza emocional que implica el perdón, muchas veces no es sencillo perdonar. Sin embargo el perdón también es una instrucción que nos da DIOS.

Los cristianos rezan la oración del Padre Nuestro donde dice: “perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Solicitamos ser perdonados, y decimos que perdonamos, es decir, esperamos que DIOS tenga con nosotros la misericordia que nosotros tenemos con nuestros agresores.

Entonces sí hay un perdón Divino que proviene de DIOS y también hay un perdón entre humanos, este último es el que nos corresponde, el perdón Divino no podemos más que solicitarlo, en caso de ser creyentes de DIOS.

En otras ocasiones tememos que si perdonamos, la ofensa o la falta se repetirá, es decir, si le perdono a mi amigo una ofensa, lo más probable es que más adelante en el futuro me vuelva a ofender. Detengámonos aquí, tenemos que separar al que perdona del perdonado. Perdonar es un proceso y recibir el perdón es otro completamente distinto.

Acá ahora nos estamos refiriendo a la persona que perdona, la cual es importantísimo que tenga claro que ella no tiene el poder de hacer cambiar al que falló. El proceso de perdonar empieza por un reconocimiento de que el rencor, la rabia o el deseo de venganza solo desgastarían nuestra energía, distraería mi atención, y hasta podría enfermarme físicamente.

El siguiente paso es tomar la decisión de dejar ir la rabia y el deseo de sancionar. Esta decisión, pasa por dejar de ver el perdón como un beneficio hacia el agresor y empezar a verlo como un beneficio para el que perdona. Además pasa ponerse en los zapatos y en la historia del agresor y preguntarse desde allí, que habría hecho yo en su caso. No para justificarlo, sino para intentar comprender su conducta.

A veces la falta no ha sido contra ti sino contra un ser querido, quien tú piensas necesita ser reivindicado o en ocasiones vengado, y por un compromiso o lealtad mal entendida, no te permites perdonar. Recuerda que cada uno tiene un plan de vida con lecciones que debe aprender.

Como dicen en la sabiduría popular: “no sudes fiebres ajenas”, no te contamines con rencores, y si estás inevitablemente afectado, entonces perdona, independientemente de que el ofendido perdone o no. En algunos casos, el agresor al ofenderte también ha faltado a una ley de tu comunidad.

En este caso debes tener claro cual es tu alcance, pues el hecho de que tu perdones al agresor no quiere decir que la ley de tu comunidad vaya a librarlo del castigo que esta tenga previsto para ese caso.

Así que aunque tú no le guardes rencor, o hayas decidido comenzar el proceso de perdonar, hay otro proceso social que no se detendrá, que es el de que la ley lo juzgue y lo castigue; soportar ese castigo es un proceso que el agresor transitará según su particular necesidad de aprendizaje.

Lo paradójico de todo este proceso, es que cuando perdonas auténticamente, llegas a percibir lo que pasó de otra manera, y en la nueva manera de ver lo ocurrido no percibes ninguna ofensa por lo que el perdón no es necesario, es decir, que transitaste un camino que no necesitabas andar, pero para darte cuenta de ello, había que transitarlo, allí está la paradoja.

No te aflijas, no creas que fue tiempo perdido,en realidad si necesitabas transitarlo, en el desarrollo personal andamos un camino que nos lleva a nosotros mismos, agradece que tienes una carga negativa menos y en vez de ello ahora tienes una manera más amplia y más constructiva de percibir los hechos.Esto es un proceso tuyo que no necesariamente tienes que decírselo al otro, decírselo o no, es una decisión tuya.

Recuerda, perdonar es un proceso de liberación, es abandonar sentimientos que retardan nuestro crecimiento humano, cuando perdonas te sientes más liviano, menos atado a posiciones y compromisos de castigo, te sientes más libre y más sano.

Emil Pacheco Sandrea

Coach Personal

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1 comentario en “El Perdón

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