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Hijos de la Neurosis


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Escrito por: Anna Traver

neurosisPadres controladores, inestables, manipuladores, sufridores patológicos, depresivos, déspotas, agresivos.

Padres que cortan las alas, que imponen, que un día miman en exceso y al siguiente castigan sin motivo, que exigen obediencia y respeto y desconocen el cariño y la comprensión.

Padres que tratan de purgar sus propios traumas, sus carencias, sus miedos, sus neurosis, a través de sus hijos.

Padres que proyectan lo que no han sido, lo que no han tenido, lo que han sufrido y lo que no han sabido resolver, en los hijos.

El efecto que un padre o una madre con problemas emocionales puede tener en un hijo es DEVASTADOR. No se me ocurre una manera más suave de decirlo.

Un adulto tiene mecanismos de defensa. Un niño, no.

Un adulto que afronta una relación con una persona problemática, tiene recursos. Otra cosa es que sepa que los tiene y que los utilice. Pero dispone de ellos. Un niño, no.

Un adulto puede elegir y tomar decisiones sobre su vida. Un niño, no.

Se supone que los padres deben proporcionar amor, confianza y protección, deben preparar a los hijos para ser adultos responsables, maduros, independientes y capaces de desenvolverse en la vida y de afrontar lo que ésta les depare.

Pero no siempre es así, porque hay muchos padres que no han sido capaces de lograr eso para ellos mismos. Probablemente no es culpa suya: tampoco lo escogieron en su día.

Pero tampoco es culpa de los hijos.

El principal problema es que a menudo esos padres creen firmemente que lo están haciendo bien, que están actuando correctamente, y que están transmitiendo a sus hijos los valores adecuados, y de la forma adecuada.

Si una persona está convencida de que su manera de actuar es la correcta, ¿cómo demonios va a reconocer que tiene un problema? ¿cómo va a pensar que puede estar perjudicando a alguien, y mucho menos a su propio hijo?

Cuando a la larga las cosas salgan inevitablemente mal, cargará con la responsabilidad del fracaso al hijo, que no ha estado a la altura de sus expectativas. Ese hijo tendrá que cargar, además con el peso de la decepción paterna sobre sus espaldas.

Creo que cada uno somos responsables del efecto que causamos en otras personas, sobre todo cuando esas personas son vulnerables y dependen de nosotros en todos los aspectos, como son los niños.

Por ellos, deberíamos resolver nuestros problemas, nuestras propias cuestiones vitales, para no traspasarles a ellos cargas emocionales que no les corresponden, para no hacer de ellos seres débiles , dependientes y neuróticos.

Del mismo modo que nosotros no tenemos la culpa de los problemas de nuestros padres, nuestros hijos no la tienen de los nuestros.

No es responsabilidad nuestra hacer cambiar a nuestros padres problemáticos. Son ellos quienes deben asumir esa responsabilidad, si quieren., y vivir con ello. Si están convencidos de que hacen lo correcto, es su elección.

Nosotros debemos asumir la nuestra, que es cambiar lo que no funciona en nuestra vida, venga de donde venga (y aquí quiero destacar que la carga genética no es determinante). Si no podemos hacerlo solos, disponemos de toda la ayuda que necesitemos para lograrlo. Sólo tenemos que abrir los ojos y encontrarla. Es una responsabilidad que tenemos con nosotros mismos y con las generaciones futuras.

No hay elecciones buenas o malas, ni valores correctos o incorrectos. Lo que los hace buenos o malos es lo que hacemos con ellos, si nos benefician o nos perjudican, a nosotros y a nuestros seres queridos, si nos convierten en mejores personas o en seres amargados.

Te dejo con un fragmento del libro de Anthony Robbins “Despertando al gigante interior”:

ERA UN HOMBRE AMARGADO y cruel, un alcohólico y drogadicto que estuvo a punto de matarse en varias ocasiones. En la actualidad, cumple una sentencia de cadena perpetua por el asesinato del cajero de una tienda de licores que «se interpuso en su camino».

Tiene dos hijos, nacidos con apenas once meses de diferencia, uno delos cuales creció para ser «justo como papá»: un drogadicto que vivió del robo y de las amenazas a los demás, hasta que también acabó en la cárcel por intento de asesinato. Su hermano, sin embargo, tiene una historia diferente: un hombre que educa a tres hijos, disfruta de su matrimonio y parece ser realmente feliz.

Como director regional de una gran empresa nacional, su trabajo le ofrece desafíos y recompensas. Es una persona físicamente delgada, y no es adicto ni al alcohol ni a las drogas ¿Cómo es posible que estos dos hombres hayan resultado ser tan diferentes, después de haber crecido ambos en el mismo ambiente?

A ambos, se les preguntó en privado, sin que supieran que también se le había preguntado al otro: « ¿Por qué ha dirigido su vida por este camino?» Sorprendentemente, ambos dieron la misma contestación: « ¿En qué otra cosa podría haberme convertido, después de haber crecido con un padre como el mío?»

A menudo nos vemos inclinados a creer que las circunstancias controlan nuestras vidas, y que el ambiente nos ha configurado tal y como somos. Jamás podría haberse dicho una mentira mayor. No son las circunstancias de nuestras vidas las que nos configuran, sino nuestras creencias acerca de lo que significan esas circunstancias.

Anna Traver

www.solventacoaching.com

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1 comentario en “Hijos de la Neurosis

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